Quito inició el traslado de su Archivo Metropolitano de Historia hacia una nueva sede en el Centro Histórico. En este contexto, la casa García Moreno, ubicada entre las calles Rocafuerte y Guayaquil, recibirá más de 10.875 libros y registros históricos. De este total, además, 4.005 son patrimoniales y datan desde 1534.
Por ello, el Instituto Metropolitano de Patrimonio invirtió 1,7 millones de dólares en la recuperación del inmueble. Durante la intervención, los equipos reforzaron la estructura y restauraron materiales como adobe, ladrillo y bahareque. Anteriormente, la edificación presentaba daños severos en pisos y muros. Ahora, en cambio, cuenta con áreas seguras y modernas.
Asimismo, la nueva sede incluye repositorios con control de humedad, temperatura e iluminación. También incorpora una sala de investigación y espacios para conservar documentos escritos, sonoros y magnéticos. De esta manera, estas condiciones mejoran la protección del material histórico.
Por otra parte, el archivo guarda actas del Cabildo, contratos y registros sobre el uso de recursos municipales. Estos documentos muestran cómo se administró Quito en la época colonial. Al mismo tiempo, permiten resolver trámites actuales como títulos de propiedad y regularizaciones.
En ese sentido, el cronista de la ciudad, Alejandro López, destacó la importancia de estos archivos. Según explicó, la documentación permite entender el pasado y resolver problemas del presente. Por lo tanto, sin estos registros, la gestión ciudadana sería más difícil.
Mientras tanto, el traslado exige estrictas medidas de conservación. El equipo protege cada libro con textiles especiales y plástico de burbujas. Luego, coloca los tomos en cajas libres de acidez. Hasta ahora, de hecho, los técnicos han embalado más de 6.500 ejemplares.
Además, el personal utiliza mascarillas, guantes y guardapolvos durante el proceso. Posteriormente, las instituciones sellan las cajas con cintas de seguridad. Así, garantizan que los documentos lleguen intactos a su destino.
Finalmente, el alcalde Pabel Muñoz señaló que el archivo operaba en buenas condiciones, pero no en las adecuadas. Asimismo, afirmó que la nueva sede cumple estándares técnicos para la conservación histórica.
En conclusión, con este traslado, Quito fortalece la protección de su memoria documental. De este modo, la ciudad asegura la conservación de archivos clave para las futuras generaciones.


Fuente: Municipio de Quito
