El calentamiento del Pacífico tropical se ha intensificado durante los últimos meses. Las señales oceánicas y atmosféricas confirman que El Niño ya está establecido y continúa ganando fuerza.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó el 3 de septiembre que existe una probabilidad cercana al 100 % de que el fenómeno persista hasta febrero de 2027.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) coincide con este escenario. Su más reciente diagnóstico sitúa por encima del 90 % la probabilidad de que se produzca un evento muy fuerte entre finales de 2026 y comienzos de 2027.
Para Ecuador, la principal interrogante es ahora qué efectos podría tener el fenómeno y cuándo comenzarían a sentirse con mayor intensidad.
El Niño podría alcanzar una intensidad muy fuerte
El Niño forma parte de un ciclo natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).
Se produce cuando las aguas del Pacífico ecuatorial registran un calentamiento anómalo. Este cambio puede alterar la circulación atmosférica y modificar los patrones de lluvia y temperatura en diferentes regiones del mundo.
Durante julio de 2026, NOAA registró una anomalía de +1,4 °C en la región Niño 3.4. En el Pacífico ecuatorial oriental, las temperaturas de la superficie del mar superaron en más de 2 °C los valores habituales.
El calentamiento también se observa bajo la superficie del océano.
NOAA detectó anomalías de temperatura de hasta +10 °C en aguas subsuperficiales del Pacífico ecuatorial. Estas condiciones favorecen el fortalecimiento del fenómeno durante los próximos meses.
Las proyecciones internacionales contemplan incluso un escenario excepcional.
NOAA calcula una probabilidad del 69 % de que entre octubre y diciembre de 2026 el fenómeno alcance niveles considerados históricos en su índice oceánico relativo. Las proyecciones lo sitúan entre los episodios más intensos de la serie analizada desde 1950.
Sin embargo, hay una precisión importante: que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte en el Pacífico no significa automáticamente que Ecuador tendrá lluvias o daños de la misma magnitud.
¿El fenómeno de El Niño traerá lluvias intensas a todo Ecuador?
No necesariamente.
La propia OMM advierte que la intensidad del fenómeno no permite determinar por sí sola la gravedad de sus efectos en una región concreta.
El impacto depende de varios factores. Entre ellos están las condiciones atmosféricas regionales, la temperatura del mar frente a las costas ecuatorianas y la evolución de la temporada lluviosa.
Por eso, todavía no es posible saber cuánto lloverá en Guayaquil, Manabí, Los Ríos o cualquier otra zona del país.
Tampoco se puede afirmar que Ecuador vaya a repetir los escenarios más extremos registrados durante otros episodios de El Niño.
Lo que sí está claro es que un fenómeno de esta intensidad exige mayor vigilancia y preparación.
¿Cuándo podrían sentirse con mayor fuerza sus efectos en Ecuador?
El Niño ya está presente en el Pacífico, pero sus principales efectos sobre Ecuador no tienen por qué aparecer inmediatamente.
Los modelos internacionales indican que el fenómeno continuará fortaleciéndose y podría alcanzar su máximo hacia finales de 2026.
Para Ecuador será especialmente importante observar su evolución durante el inicio y desarrollo de la temporada lluviosa de la Costa.
Los últimos meses de 2026 y los primeros de 2027 serán claves para determinar el escenario.
Conforme avance el fenómeno, los pronósticos nacionales permitirán precisar dónde podrían registrarse las mayores precipitaciones y cuáles serían los territorios más expuestos.
¿Qué ocurrió en Ecuador durante El Niño de 1997-1998?
Aquel episodio comenzó a generar importantes efectos en Ecuador durante la segunda mitad de 1997 y se prolongó hasta los primeros meses del año siguiente.
Fue uno de los eventos más severos registrados en el país.
Según datos oficiales de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, el fenómeno dejó 244 personas fallecidas, 147 heridas y 52 desaparecidas.
También se contabilizaron 20.738 damnificados y 31.691 afectados.
Las pérdidas económicas alcanzaron aproximadamente USD 2.882 millones, equivalentes al 17 % del Producto Interno Bruto de Ecuador en 1997.
La agricultura y la infraestructura estuvieron entre los sectores más perjudicados.
En Guayaquil, las lluvias comenzaron de forma anticipada en octubre de 1997. Un mes después se registraron 556 milímetros de precipitación.
Las precipitaciones continuaron por encima de los 300 milímetros mensuales durante varios meses.
Abril de 1998 registró uno de los valores más elevados: la ciudad acumuló 1.138 milímetros de lluvia en un solo mes.
¿El Niño actual podría ser tan fuerte como el de 1997-1998?
Es una comparación importante, pero debe hacerse con cautela.
Los pronósticos actuales indican que El Niño 2026-2027 podría situarse entre los eventos más intensos observados desde mediados del siglo pasado.
Existe incluso la posibilidad de que algunos indicadores oceánicos superen registros anteriores.
Esto no significa que Ecuador vaya a experimentar nuevamente un escenario como el de 1997-1998.
La intensidad de El Niño se establece principalmente a partir del comportamiento del océano y la atmósfera en el Pacífico tropical. Sus consecuencias en Ecuador dependen también de las condiciones locales y regionales.
Por tanto, lo ocurrido entonces permite dimensionar los posibles riesgos de un fenómeno muy fuerte, pero no constituye una predicción de lo que sucederá entre 2026 y 2027.
La Costa concentra parte de la atención
En Ecuador, buena parte de la atención se concentra en la región Costa.
Guayas, Los Ríos, Manabí y otras provincias del Litoral han registrado históricamente inundaciones, desbordamientos de ríos y afectaciones agrícolas durante temporadas lluviosas intensas.
Sin embargo, el riesgo no depende únicamente de la cantidad de lluvia.
La capacidad de los sistemas de drenaje, el estado de los cauces y la acumulación de sedimentos también influyen. A estos factores se suman la saturación de los suelos y la ubicación de poblaciones en sectores vulnerables.
El estado de carreteras, puentes y sistemas de alcantarillado también puede determinar la magnitud de las afectaciones.
Ante este escenario, varias autoridades ya ejecutan trabajos preventivos.
Ecuador declara prioridad nacional la preparación frente a El Niño
El Gobierno Nacional elevó las medidas de preparación a finales de agosto.
Mediante el Decreto Ejecutivo 485, emitido el 31 de agosto de 2026, se declaró prioridad nacional la continuidad y el fortalecimiento de las acciones preventivas frente a El Niño.
El decreto también contempla medidas de respuesta y recuperación, de acuerdo con la evolución del fenómeno y los escenarios de riesgo.
La decisión se tomó en el marco de la Alerta Roja declarada en todo el territorio nacional el 29 de agosto, mediante la Resolución SNGR238-2026.
Esta alerta no significa que todo Ecuador esté actualmente atravesando una emergencia provocada por El Niño. Su objetivo es elevar el nivel de preparación institucional frente a la amenaza.
En varias provincias, estas acciones ya incluyen maquinaria, limpieza de cauces, obras de mitigación y planes de contingencia.
Guayas mantiene 34 frentes de prevención
En Guayas, la Prefectura ejecuta el plan “Guayas en Acción”.
La estrategia contempla una inversión inicial de USD 8 millones en prevención y mitigación. También prevé USD 46 millones para una eventual etapa de respuesta y recuperación.
La institución reporta 34 frentes activos en 18 cantones.
Los trabajos incluyen limpieza y desazolve de cauces, encauzamiento de ríos, rehabilitación de albarradas, mantenimiento vial y construcción de infraestructura.
Balao, Durán, Jujan, Milagro y Salitre fueron identificados como los cinco cantones con mayor vulnerabilidad histórica frente a inundaciones y desbordamientos.
En Balao se construyen muros de contención. Durán, Salitre y Yaguachi tienen trabajos de limpieza y desazolve de canales.
En Progreso, parroquia rural de Guayaquil, se construyen albarradas.
La Prefectura también ha previsto 65.000 kits de alimentos no perecibles y 50.000 kits de agua segura.
A esto se suman 20.000 kits para dormir, 3.000 kits de higiene personal y brigadas médicas, veterinarias y de fumigación.
Guayaquil refuerza drenajes y prepara alojamientos
En Guayaquil, buena parte del trabajo preventivo se concentra en el sistema de drenaje.
El Plan Preinvernal 2026-2027 contempla una inversión aproximada de USD 2,2 millones.
La planificación incluye la intervención de 196 canales, 39 conductos, 37 alcantarillas y siete desarenadores.
Estas labores buscan retirar sedimentos, vegetación y basura antes de los periodos de lluvia más intensa.
Un análisis municipal de riesgo ha identificado varios puntos susceptibles a inundaciones. Entre ellos están Ciudad de Dios, Monte Sinaí, Socio Vivienda 2 y sectores ubicados en la margen del Estero Salado.
También figuran áreas del norte de Guayaquil, como Urdesa Central, Miraflores, Samanes y Sauces. En el sector rural aparecen San Isidro, Puná, Tenguel, Posorja y Cerecita.
El análisis también señala zonas susceptibles a deslizamientos. Entre ellas están San Eduardo, Nueva Prosperina, Bellavista, Los Senderos, Cerro Jordán y Mapasingue.
Estas zonas corresponden a sectores identificados por su vulnerabilidad y no significan que necesariamente serán los más afectados por El Niño 2026-2027.
La ciudad también ha preparado espacios que podrían habilitarse como alojamientos temporales para familias afectadas por inundaciones o deslizamientos.
El COE Cantonal permanece activo y coordina las acciones de preparación. Guayaquil cuenta además con personal de Gestión de Riesgos, ambulancias del Cuerpo de Bomberos y brigadas de intervención rápida.
Manabí interviene más de 285 kilómetros
En Manabí, las obras preventivas se desarrollan en gran parte de la provincia.
Hasta este 7 de septiembre, la Prefectura informó que había finalizado 185 intervenciones en 21 cantones.
En conjunto, representan 285,19 kilómetros de trabajos.
Otras 21 intervenciones permanecen en ejecución en sectores de Jama, Sucre, San Vicente, Tosagua y Portoviejo, entre otros cantones.
Las labores incluyen limpieza y desazolve de ríos, esteros, quebradas y canales.
También se reconforman muros y taludes. En determinados puntos se coloca piedra escollera y se construyen o rehabilitan albarradas.
El objetivo es mejorar el drenaje y reducir el riesgo para comunidades vulnerables antes de la temporada de mayores lluvias.
Los Ríos dispone de 90 máquinas para prevención
Los Ríos también ha reforzado su preparación.
La Prefectura informó el 2 de septiembre que dispone de 90 máquinas operativas para ejecutar trabajos preventivos y atender emergencias.
Una de las principales tareas es la limpieza y el desazolve de ríos, esteros y lechos fluviales.
El retiro de sedimentos permite aumentar la capacidad de los cauces y reducir el riesgo de desbordamientos.
También se realizan trabajos en bases de puentes y puntos considerados críticos.
Las acciones buscan proteger comunidades, infraestructura vial y zonas agrícolas.
El campo también enfrenta posibles impactos
La evolución de El Niño será especialmente importante para el sector agrícola.
El exceso de agua puede inundar terrenos, deteriorar caminos rurales y complicar las cosechas. Las lluvias persistentes también pueden favorecer determinadas enfermedades y plagas.
Sin embargo, los efectos del fenómeno no son iguales en todo el territorio.
Algunas zonas podrían registrar déficits de precipitación mientras otras enfrentan lluvias superiores a lo habitual.
La pesca es otro sector relacionado directamente con las condiciones del Pacífico.
Los cambios de temperatura pueden modificar el ecosistema marino, provocar desplazamientos de especies y alterar su disponibilidad.
¿Cómo prepararse ante la posible llegada de lluvias intensas?
Aunque todavía no se conoce la magnitud de los efectos que podría tener El Niño en Ecuador, existen medidas de prevención que pueden aplicarse desde ahora.
Las autoridades recomiendan mantener limpios desagües, canaletas y sistemas de evacuación de agua. También es importante evitar arrojar basura en quebradas, canales, esteros y alcantarillas.
En sectores vulnerables conviene conocer las rutas de evacuación y los lugares seguros disponibles.
Dentro del hogar es recomendable proteger documentos importantes, medicamentos y suministros básicos.
Una mochila de emergencia puede incluir agua, alimentos no perecibles, linterna, radio, baterías, botiquín y artículos de higiene.
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Las personas que viven cerca de ríos, quebradas o laderas deben prestar especial atención a los avisos oficiales.
En caso de inundación, una recomendación es fundamental: no atravesar a pie ni en vehículo una vía, río o quebrada inundada cuando exista corriente o se desconozca la profundidad del agua.
También será importante consultar los pronósticos del INAMHI y las alertas emitidas por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos.
Los próximos meses serán claves para Ecuador
Todavía no se puede determinar cuánto lloverá, cuáles serán las provincias más afectadas o qué zonas podrían enfrentar las mayores emergencias.
Sin embargo, el escenario actual requiere atención y seguimiento.
El Niño continúa fortaleciéndose y los últimos meses de 2026, junto con el inicio de 2027, serán claves para conocer su impacto en Ecuador.
Las obras preventivas que ya se ejecutan buscan reducir la vulnerabilidad antes de la etapa más crítica.
El seguimiento de los pronósticos y la preparación de autoridades y ciudadanos serán determinantes a medida que avance el fenómeno.
