En el centro de Guayaquil, un edificio que marcó la formación de miles de estudiantes vuelve a cobrar vida. La Escuela Modelo Municipal, ubicada en las calles Sucre y Chimborazo, se posiciona como un referente de memoria e identidad urbana.
Este inmueble emblemático también albergó al colegio Ana Paredes de Alfaro. Hoy inicia una nueva etapa tras décadas de servicio educativo. Se consolida como un espacio clave dentro del patrimonio de la ciudad.
Un legado educativo que se remonta a 1931
La historia de este edificio comienza el 24 de mayo de 1931, fecha de su inauguración. Años más tarde, en 1937, fue ampliado para responder a la creciente demanda educativa. Durante gran parte del siglo XX y principios del XXI, se convirtió en un núcleo de formación académica que acogió a diversas instituciones entre 1960 y 2016.
Su importancia no solo radica en su arquitectura, sino en el impacto que tuvo en la formación de generaciones de guayaquileños, siendo testigo de transformaciones sociales y educativas a lo largo del tiempo.
Testimonios que mantienen viva la historia
Recorrer sus pasillos permite reconectar con ese legado. Así lo vivió María de los Ángeles Ibarra, exdocente que regresó al lugar donde trabajó hace más de cuatro décadas.
“Yo trabajé en este local. Aquí funcionaba el departamento de Orientación Vocacional. Mi función era de trabajadora social con labores docentes”, recordó.
En este edificio también funcionaron el Colegio Vespertino Amarilis Fuentes Alcívar y el Colegio Matutino Ana Paredes de Alfaro.
Este último destacó por su enfoque innovador. Incorporó una Unidad Educativa de Producción. Allí, las estudiantes aprendían costura, confeccionaban sus uniformes y los comercializaban entre sus compañeros.
Un edificio marcado por la historia nacional
Más allá de su rol educativo, el inmueble conserva huellas de momentos clave del país. En su interior se encuentra una placa de mármol fechada el 30 de junio de 1969, que recuerda la represión contra estudiantes durante el desalojo de la Casona Universitaria, en el quinto periodo de gobierno de José María Velasco Ibarra, hecho en el que falleció el bachiller José Francisco Ramos Chalén.
A estos recuerdos se suma el testimonio de Tony Balseca, morador del sector, quien rememora un episodio ocurrido en 1981, tras la muerte del presidente Jaime Roldós.
“Recuerdo ver esto lleno de tanques y lleno de militares (…) Aquí era la sede de la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador (FESE) y normalmente se lo llamaba al colegio nocturno, el glorioso César Borja Lavayen”, señaló.
De centro educativo a patrimonio vivo de Guayaquil
Con el paso del tiempo, las instituciones educativas que funcionaban en este edificio fueron trasladadas a nuevas sedes en distintos puntos de la ciudad. El último plantel en ocupar completamente el inmueble fue el colegio Ana Paredes de Alfaro, hasta antes del terremoto de 2016.
Actualmente, la edificación inicia un proceso de recuperación y protección impulsado por el Municipio de Guayaquil, a través de su Dirección Administrativa y con el respaldo de los Agentes de Control Municipal. Estas acciones buscan preservar su valor histórico y consolidarlo como un espacio vivo de memoria para la ciudad.
Un símbolo que conecta pasado y futuro
La Escuela Modelo Municipal no es solo una construcción antigua; es un testimonio tangible de la evolución educativa, social y cultural de Guayaquil. Su reactivación representa una oportunidad para fortalecer la identidad local y poner en valor aquellos espacios que han sido clave en la historia de la ciudad.





