La actriz ecuatoriana Azucena Mora falleció este martes 14 de julio de 2026, a los 80 años. Para muchos fue la inolvidable Petita Pacheco de Tal para cual, pero su historia artística comenzó mucho antes de la televisión: se formó sobre las tablas y dedicó más de cinco décadas al teatro, la actuación y la cultura nacional.
Su partida enluta a las artes escénicas ecuatorianas. Detrás del personaje que llevó risas a miles de hogares estuvo una actriz, directora, maestra y promotora cultural vinculada a una generación decisiva para el teatro popular del país.
Su nombre completo era Livia Lidia Mora Mendoza, aunque desde niña todos la conocieron como Azucena. Nació el 21 de octubre de 1945 en Milagro, provincia del Guayas, y a los 12 años se trasladó a Guayaquil, ciudad donde desarrolló gran parte de su vida personal y profesional.
Azucena Mora murió acompañada por su familia
La actriz falleció en Guayaquil por causas naturales, acompañada por sus seres queridos, según informó su familia.
Su hija, Ananí Tenesaca, y uno de sus nietos estuvieron junto a ella durante sus últimos momentos.
La noticia generó mensajes de pesar entre actores, directores, gestores culturales y seguidores. Una de las primeras despedidas públicas fue la de Prisca Bustamante, su amiga y compañera en Tal para cual.
Colegas la recordaron por su alegría, sentido del humor, cercanía y fuerza interpretativa.
Honras fúnebres de Azucena Mora
Los restos de Azucena Mora son velados en el camposanto Jardines de Esperanza, en Guayaquil, donde familiares, amigos y compañeros de las artes escénicas le dan el último adiós.
Hasta la publicación de esta nota, no se había informado públicamente el horario de la ceremonia religiosa ni los detalles del sepelio.
De Milagro a los escenarios de Guayaquil
Azucena Mora descubrió muy temprano su vocación artística. Durante sus años escolares participaba en representaciones, cantaba y recitaba.
Tras mudarse a Guayaquil concluyó sus estudios secundarios y trabajó como recepcionista en un despacho jurídico. Su camino cambió cuando el escritor y dramaturgo Hugo Salazar Tamariz la invitó a integrarse a los cursos de actuación de la Casa de la Cultura.
Estudió durante tres años en la Escuela de Teatro de la Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas. La obra Responso para un tordillo es señalada como el inicio de su carrera profesional.
El Juglar y una generación que marcó el teatro ecuatoriano

En la década de 1970 se incorporó a El Juglar, uno de los colectivos más influyentes del teatro popular guayaquileño.
Durante cerca de 16 años compartió escenarios y procesos creativos con Oswaldo Segura, Lucho Aguirre, Henry Layana, Marcelo Gálvez, Andrés Garzón, Héctor Garzón, Sandra Pareja y Elvira Carbo, entre otros actores.
Las propuestas de El Juglar retrataban la vida cotidiana, las costumbres y las realidades sociales del Ecuador. Esa forma de hacer teatro conectó con públicos diversos y convirtió al grupo en un referente nacional.
Azucena Mora consolidó allí una interpretación marcada por la naturalidad, el humor y la conexión directa con los espectadores.
También estuvo vinculada a agrupaciones como Gestus, Teatro Obrero Estudiantil, Vanguardia, Teatro Popular San Pedro y Máscaras. Además de actuar, participó en procesos de dirección y formación artística.
Una vida dedicada al teatro
Aunque el gran público la recuerda por la televisión, buena parte de la carrera de Azucena Mora transcurrió sobre los escenarios.
Participó en montajes como El hombre que se convirtió en perro, Tus realidades y tus fantasías, Hay que apagar el fuego, Un robo y una lotería, El reino de las ratas, Medardo Ángel Silva, Cervantes-Quijote, Contigo pan y cebolla, Las Pericas, El mal dormir y La irredenta.
También dirigió al grupo Imagine en el montaje Encuentro en el parque peligroso y se desempeñó como docente y promotora cultural.
Su trabajo trascendió la interpretación. Entendió el teatro como un espacio de encuentro, memoria y transmisión del oficio.
Petita Pacheco, el personaje que conquistó al público


La popularidad nacional llegó durante la década de 1990 con la serie costumbrista Tal para cual.
Azucena Mora interpretó a Petita Pacheco y compartió pantalla con Mimo Cava y Prisca Bustamante. Su espontaneidad, humor y forma de representar situaciones cotidianas conectaron rápidamente con el público.
El personaje se convirtió en uno de los más recordados de la comedia ecuatoriana y acompañó a varias generaciones de espectadores.
Sin embargo, la televisión fue solo una parte de una carrera construida durante años de formación, ensayos, giras y trabajo colectivo. El escenario fue siempre el lugar donde definió su identidad artística.
Su trayectoria en televisión y cine
Además de Tal para cual, participó en producciones como Los culpables, Por amor propio, Los que vendrán, Ángel o demonio, Dulce tormento, La hechicera, Yo vendo unos ojos negros y El hombre de la casa, donde interpretó a Zoila de Paredes.
En 2016 volvió a compartir pantalla con Mimo Cava y Prisca Bustamante en una aparición especial de 3 familias, reencuentro que despertó la nostalgia del público.
También tuvo una participación en la película ecuatoriana Retazos de vida, dirigida por Viviana Cordero.
Su retiro de los escenarios
En 2019, después de una extensa carrera, Azucena Mora anunció su retiro del teatro.
Uno de sus últimos trabajos fue La irredenta, dirigida por Augusto Enríquez, donde interpretó a Lola.
Al explicar su decisión, señaló que había llegado el momento de dar paso a otros actores. No entendía el retiro como una ruptura con el arte, sino como la oportunidad de seguir disfrutándolo desde el público.
Reconocimientos a una vida dedicada al arte
En enero de 2025, Azucena Mora recibió un reconocimiento de la Asamblea Nacional junto con otras figuras de la cultura y el entretenimiento ecuatoriano.
Uno de los homenajes más significativos ocurrió el 1 de febrero de 2026, cuando la Prefectura del Guayas reconoció sus más de 50 años de trayectoria dentro del programa Domingos de Arte.
La distinción fue recibida por su hija, Ananí Tenesaca. Durante el acto, familiares, amigos y compañeros de profesión recordaron su aporte al teatro ecuatoriano y el cariño que el público mantuvo hacia ella durante décadas.
Aquel encuentro se convirtió en uno de los últimos homenajes públicos que recibió en vida.

La mujer detrás de la actriz
Azucena Mora mantuvo buena parte de su vida familiar fuera de la exposición pública.
Fue madre de Ananí Tenesaca y abuela de Ayrton, Antony y Diana, de quienes hablaba con especial cariño en entrevistas.
Estuvo casada durante aproximadamente 15 años y posteriormente se divorció.
Quienes compartieron con ella fuera de los escenarios la describieron como una mujer alegre, espontánea, cercana y generosa, cualidades que también se reflejaban en su manera de actuar.
El legado de Azucena Mora
La muerte de Azucena Mora representa la despedida de una actriz vinculada a una etapa fundamental de las artes escénicas ecuatorianas.
Su trayectoria atravesó el teatro popular, la televisión, el cine, la dirección y la enseñanza actoral. Fue parte de una generación que ayudó a construir una identidad teatral cercana a las costumbres, el humor y las realidades del país.
Petita Pacheco seguirá siendo su personaje más reconocido, pero su historia artística fue mucho más amplia.
Fue la joven milagreña que encontró en el teatro una vocación, la actriz que compartió escenarios con figuras fundamentales de las artes escénicas y la mujer que hizo del oficio actoral una forma de vida.
