Conocer las medidas de prevención y saber cómo actuar durante un sismo puede ayudar a reducir riesgos y enfrentar una emergencia con mayor seguridad.
Los sismos pueden ocurrir sin previo aviso y su intensidad puede variar desde movimientos que apenas se perciben hasta terremotos capaces de causar daños importantes. Aunque no es posible predecir con exactitud cuándo ocurrirá un terremoto, conocer qué hacer durante un sismo y prepararse con anticipación puede ayudar a reducir riesgos.
La preparación comienza antes de que ocurra el movimiento. Tener un plan familiar, identificar lugares seguros y contar con una mochila de emergencia son algunas de las medidas que pueden facilitar la respuesta ante una situación de emergencia.
Antes de un sismo: prepararse es la mejor prevención
Una de las principales medidas de prevención consiste en contar con un plan familiar de emergencia. Todos los integrantes del hogar deberían conocer qué hacer, cómo comunicarse y cuál sería el punto de encuentro en caso de que sea necesario evacuar.
También es recomendable identificar dentro de la vivienda los lugares que puedan ofrecer mayor protección y mantener despejadas las rutas de salida. Además, conviene asegurar o reubicar objetos que puedan caer durante un sismo, como espejos, lámparas, cuadros o macetas colgantes.
Realizar simulacros también permite que los integrantes de la familia conozcan cómo actuar y dónde colocarse durante el movimiento. El Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IG-EPN) recomienda además conocer cómo cerrar los servicios básicos, como electricidad, gas y agua, cuando sea necesario.
Prepare una mochila de emergencia

Contar con una mochila preparada permite disponer rápidamente de artículos básicos después de un evento que pueda interrumpir los servicios habituales.
Entre los elementos que pueden incluirse están:
- Agua.
- Alimentos no perecibles.
- Linterna.
- Radio y baterías.
- Botiquín de primeros auxilios.
- Medicamentos de uso habitual.
- Artículos de higiene personal.
- Documentos importantes o copias.
- Ropa y una manta ligera.
- Silbato.
- Dinero en efectivo.
- Elementos necesarios para bebés, adultos mayores, personas con discapacidad o mascotas, según las necesidades de cada familia.
La mochila debe mantenerse en un lugar conocido y de fácil acceso. El IG-EPN también recomienda contar con una reserva de agua y alimentos no perecibles para varios días.
Durante el sismo: mantenga la calma
Si el movimiento comienza mientras una persona se encuentra dentro de una vivienda, oficina o edificio, una de las recomendaciones es agacharse, cubrirse y sujetarse.
Si existe una mesa o escritorio resistente cerca, puede utilizarse como protección. Es importante sujetarse hasta que termine el movimiento.
Además:
- Alejarse de ventanas, vidrios y objetos que puedan caer.
- No correr hacia las salidas mientras el suelo está temblando.
- No utilizar ascensores.
- Si está en el exterior, alejarse de postes, cables eléctricos y otras estructuras que puedan caer.
- Si está conduciendo, detenerse en un lugar seguro y permanecer dentro del vehículo hasta que termine el movimiento. Evite detenerse cerca o debajo de edificios, árboles, puentes o cables eléctricos.
Saber qué hacer durante un sismo permite reaccionar con mayor seguridad y evitar acciones que puedan aumentar el riesgo durante el movimiento.
Después del sismo: permanezca atento
Una vez terminado el movimiento, es importante revisar cuidadosamente el entorno y mantener la calma. Pueden producirse réplicas, por lo que se recomienda permanecer atento a las indicaciones de las autoridades.
Si existen daños visibles en una vivienda o edificio, se debe evitar ingresar hasta que sea considerado seguro.
También se recomienda:
- Revisar si hay personas heridas y brindar ayuda dentro de las posibilidades.
- No encender fósforos, velas ni interruptores si se sospecha de una fuga de gas.
- Alejarse de cables eléctricos caídos.
- Utilizar el teléfono únicamente cuando sea necesario para comunicar una emergencia y evitar saturar las líneas.
- Informarse mediante fuentes oficiales y seguir las instrucciones de las autoridades.
La prevención empieza antes
Un terremoto no puede evitarse y tampoco puede determinarse con precisión cuándo ocurrirá. Por eso, la preparación no debe comenzar cuando aparece una alerta, sino mucho antes.
Tener una mochila de emergencia, conocer las rutas de evacuación, establecer un punto de encuentro familiar y saber qué hacer antes, durante y después de un sismo son medidas que pueden ayudar a enfrentar una emergencia con mayor seguridad.
Estar preparados no significa vivir con miedo. Significa conocer las medidas de prevención y saber cómo actuar cuando más se necesita.
