El Salón de Julio, edición 65, reúne propuestas que exploran la memoria, el territorio, la identidad y las formas de mirar el presente. La exposición presenta las obras ganadoras y seleccionadas de esta nueva edición en el Museo Municipal de Guayaquil.
Entre las artistas reconocidas destacan Pamela Cevallos y Óscar Enríquez, ganadores del Primer Premio con La Tala; Elena Heredia, quien obtuvo el Segundo Premio por La memoria tarda, pero elige; y Mónica López, ganadora del Tercer Premio con El jardín del cazador. El jurado también concedió una Mención de Honor a Lisbeth Carvajal por La plaga.
Pamela Cevallos y Óscar Enríquez ganan con La Tala


El Primer Premio correspondió a Pamela Cevallos y Óscar Enríquez por La Tala, una obra que parte de un tótem manteño-huancavilca conservado en el Museo Municipal de Guayaquil.
La propuesta reflexiona sobre el proceso mediante el cual un objeto pasa de su contexto original a convertirse en pieza patrimonial. El corte del árbol que dio origen al tótem funciona como punto de partida para cuestionar las relaciones entre patrimonio, extracción, archivo y conservación.
La obra plantea que el patrimonio no existe de manera aislada. Su incorporación a una colección, una vitrina o un relato cultural implica separarlo del lugar y de los usos que antes le otorgaban significado.
A través del archivo y la exhibición, La Tala también cuestiona las formas en que una institución construye y conserva determinadas representaciones del pasado.
Elena Heredia explora la memoria familiar


El Segundo Premio fue para Elena Heredia por La memoria tarda, pero elige, una propuesta que surge de una investigación de archivo relacionada con su abuelo, artista y artesano dedicado a la elaboración de alfombras.
La obra recupera un dibujo originalmente titulado Rosas, utilizado como patrón textil para fabricar alfombras. Heredia interviene la pieza con lana correspondiente a la última tanda teñida por su abuelo.
El trabajo convierte el archivo familiar en una materia viva. La propuesta conecta distintas generaciones y plantea nuevas formas de acercarse al pasado desde el presente.
El espacio negativo adquiere protagonismo dentro de la composición. Desde allí, la artista propone imaginar otras maneras de observar y habitar la memoria.
Mónica López cuestiona la mirada y la vigilancia


El Tercer Premio correspondió a Mónica López por El jardín del cazador. La obra presenta la escena de un perro que deambula por un jardín nocturno bajo la mirada de una cámara de vigilancia.
La imagen plantea una pregunta central: ¿el perro representa a un guardián o a un intruso? Esa incertidumbre se traslada al espectador mediante un dibujo realista que combina referencias al registro fotográfico, la vigilancia y la representación artística.
La propuesta cuestiona aquello que se considera fiable en una imagen. También dirige la mirada hacia los sistemas tecnológicos que producen, registran y organizan aquello que observamos.
Las notas de dirección y temporalidad incorporadas al dibujo refuerzan la sensación de estar frente a un acontecimiento parcialmente visible.
Lisbeth Carvajal recibe una Mención de Honor


La Mención de Honor fue otorgada a Lisbeth Carvajal por La plaga, una instalación que reflexiona sobre los símbolos visuales y su relación con la identidad, la historia, el territorio y la memoria.
El color cumple un papel fundamental en la propuesta. El amarillo y el azul aparecen antes de revelar la imagen que se encuentra al otro lado de la instalación.
Al descubrirla, el público encuentra una plantación de plátano, vinculada con la importancia agrícola, alimentaria y comercial de este producto en Ecuador.
Las moscas, que inicialmente podrían asociarse con una amenaza, adquieren otro significado dentro de la obra. Así, el concepto de “plaga” se transforma en una reflexión sobre la resistencia y la defensa de un territorio vivo y vulnerable.
La exposición permanecerá abierta hasta octubre
Las cuatro obras reconocidas forman parte de una edición que propone diferentes aproximaciones al arte contemporáneo y a los vínculos entre memoria, territorio, patrimonio e imagen.
La exposición del Salón de Julio, edición 65, permanecerá abierta al público hasta octubre en el Museo Municipal de Guayaquil. El ingreso es gratuito y el espacio ofrece visitas guiadas para acercar al público a las obras y sus procesos creativos.
El museo atiende de martes a sábado, de 08:30 a 16:30. La muestra constituye una oportunidad para conocer las propuestas que destacan en una nueva edición de uno de los espacios de exhibición artística de Guayaquil.
