Una llamada, una despedida y una voz que intenta contener lo que siente. Antes de convertirse en la mitad de uno de los duetos románticos más recordados del Ecuador, Johnny Sotomayor Villamar ya había encontrado una canción que marcaría su carrera como solista: “El último llamado”.
El tema tiene algo que lo diferencia desde sus primeros segundos. Johnny no comienza cantando. Habla. Es un hombre al teléfono que anuncia que se marcha, sin saber exactamente hacia dónde, pero convencido de que necesita alejarse de la mujer que todavía ama.
La conversación pronto se convierte en canción y la despedida avanza entre recuerdos, dolor y resignación. Aquella pequeña escena musical terminaría convirtiéndose en el mayor éxito de la etapa solista de Johnny.
Mucho antes de “Vuelve”, de “Solo tú” y del nacimiento de Johnny y Susana, ya estaba aquella última llamada.
“El último llamado” y su origen italiano

La historia de la canción comienza varios años antes y a miles de kilómetros del Ecuador.
En 1965, el cantante y compositor italiano Pino Donaggio publicó el sencillo “Sono nato con te”, acompañado en su lado B por “L’ultima telefonata”. La obra está acreditada a Pino Donaggio y Vito Pallavicini.
“L’ultima telefonata”, que puede traducirse como “La última llamada telefónica”, cuenta la despedida de un hombre que telefonea a la mujer que ama para anunciarle que se marcha.
El argumento de la obra italiana resulta claramente reconocible en la versión que posteriormente interpretaría Johnny Sotomayor: comienza con una conversación telefónica, el protagonista anuncia su partida, recuerda a los amigos, menciona al hombre que ocupó su lugar y termina dejando al descubierto que continúa enamorado.
La combinación de relato hablado y canción también pasó a la versión en español, convertida en “El último llamado”.
Los créditos digitales actuales de la grabación de Johnny señalan a Pino Donaggio en la composición y a Héctor “Manito” Bonilla como arreglista, director y productor.
Sin embargo, esos registros no permiten establecer con suficiente certeza quién realizó específicamente la adaptación de la letra al español. Por ello, ese crédito no debería atribuirse sin contar con documentación adicional.
Una despedida convertida en canción
“El último llamado” funciona casi como una pequeña escena de película.
Johnny abre el tema hablando directamente a la persona que se encuentra al otro extremo de la línea. Le comunica que se irá y que quiere poner distancia entre ambos.
No hay reproches desbordados. El protagonista asegura que no guarda rencor, aunque detrás de sus palabras aparece una ruptura dolorosa: existe otra persona y él parece asumir que ha perdido a la mujer que ama.
Entonces llega uno de los momentos más intensos de la historia. Le pide que salude a los amigos, que encuentre una explicación para su ausencia y que transmita también un mensaje a quien ocupó su lugar.
Pero la aparente firmeza comienza a quebrarse.
La voz reconoce el llanto y deja al descubierto la verdadera razón de aquella llamada: todavía existe amor.
Y la grabación reserva un último recurso dramático. Hacia el final se escucha un efecto sonoro que recuerda a un vehículo y a un impacto, justo cuando la historia parece haber llegado a su despedida definitiva.
Ese sonido introduce un cierre inesperado y deja al oyente con una sensación de inquietud. La grabación no explica expresamente qué ocurre después de la llamada, por lo que el efecto queda abierto a la interpretación.
Es justamente esa combinación entre relato hablado, balada romántica y recursos sonoros la que da a “El último llamado” una identidad particular.
¿Cuándo se hizo famosa “El último llamado”?

La cronología de “El último llamado” permite diferenciar entre la fecha atribuida a la grabación y el periodo en el que la canción alcanzó mayor repercusión.
Los catálogos digitales actuales sitúan el tema dentro de material fechado en 1975 y lo vinculan con Manito Record’s.
Johnny Sotomayor había iniciado su carrera artística en 1974, y “El último llamado” se convirtió en su mayor éxito como solista alrededor de 1977.
De esta manera, las referencias disponibles apuntan a 1975 para la grabación o edición del tema y a 1977 como el periodo en el que habría alcanzado mayor notoriedad dentro de la carrera del cantante.
No existe, entre los registros históricos localizados, un ranking verificable que permita afirmar que “El último llamado” alcanzó el número uno de las listas ecuatorianas. Su importancia en la trayectoria de Johnny sí está documentada, pero atribuirle una posición específica de ventas o radio requeriría un registro de la época que lo confirme.
Lo comprobable es que la canción terminó identificándose con su primera etapa artística y precedió al proyecto que cambiaría definitivamente su carrera.
Johnny Sotomayor antes de Johnny y Susana

Johnny Sotomayor Villamar ya tenía una trayectoria como solista cuando nació el dúo que terminaría vinculando para siempre su nombre al de Susana Peña.
Desde 1974 desarrollaba su carrera como joven intérprete de baladas, y “El último llamado” se convirtió en la canción más representativa de aquella etapa.
Por su parte, Susana Peña Triviño también había iniciado su camino como solista. En 1979 sonó con “De tu cuerpo y alma”.
Fue entonces cuando el productor de Ifesa Luis “Chinche” Varas Romero decidió unir sus voces.
La idea daría origen a Johnny y Susana.
“Solo tú” cambió la historia
A mediados de 1979, Johnny y Susana grabaron juntos “Solo tú”.
La canción consiguió aceptación rápidamente en Ecuador. Una evidencia de aquella acogida apareció incluso en la prensa musical internacional: el 8 de septiembre de 1979, la revista estadounidense especializada Record World señaló que “Solo tú” estaba recibiendo apoyo de los disc jockeys ecuatorianos y presentó a Johnny y Susana como dos jóvenes voces del país.
El experimento había funcionado.
Tras la acogida de aquella primera grabación llegó “Vuelve”, la canción que terminó consolidando al dúo.
El tema obtuvo una aceptación todavía mayor y en 1980 alcanzó un importante éxito de ventas. Su repercusión ayudó a proyectar a Johnny y Susana hacia escenarios nacionales y presentaciones en Centroamérica y Sudamérica.


Vendrían luego canciones como “Hasta que amanezca”, “¿Qué será de nuestro amor?”, “Cómo quisiera” y “Nunca más”.
Johnny había pasado de aquella llamada de despedida cantada en solitario a compartir con Susana una de las etapas más reconocibles de la balada romántica ecuatoriana.
Johnny y Susana: una pareja solo sobre el escenario

La interpretación de sus canciones era tan convincente que muchos seguidores llegaron a creer que Johnny y Susana también eran pareja sentimental.
No lo fueron.
Mostrarse enamorados formaba parte de la actuación y de la estrategia promocional del dúo.
Cuando comenzaron a cantar juntos, Johnny acababa de casarse y Susana ya tenía su familia. Los familiares de ambos se conocían y aquella puesta en escena no generó inconvenientes.
Lo que sí construyeron fue una relación profesional que se extendió durante años y que posteriormente dio paso a diferentes reencuentros musicales.
Johnny también formó una familia. Uno de sus hijos, Johnny Sotomayor Jara, siguió un camino relacionado con la música y desarrolló además su profesión como médico veterinario.
¿Qué pasó con Johnny y Susana después del dúo?
La etapa permanente de Johnny y Susana terminó a mediados de la década de 1990.
El dúo se separó en 1995, después de una trayectoria que había dejado numerosas canciones asociadas a la balada romántica ecuatoriana.
La separación, sin embargo, no significó el final definitivo de Johnny y Susana.
Con los años volvieron a reunirse para diferentes presentaciones y reencuentros especiales.
En 2020, Johnny continuaba radicado en Guayaquil, donde alternaba su vida familiar con su trabajo en el departamento de Control Máster de Ecuavisa, mientras Susana residía en Cuenca. Ambos seguían reencontrándose ocasionalmente cuando eran convocados para determinadas presentaciones.
Al tratarse de información correspondiente a 2020, estos datos no deben asumirse automáticamente como una descripción de su situación profesional o personal actual en 2026.
Lo que sí permanece disponible es su música.
Y entre las canciones que llevan hacia los comienzos de la historia de Johnny Sotomayor aparece inevitablemente “El último llamado”.
Una llamada que no terminó de irse
Hay algo curioso en la permanencia de esta canción.
Todo el relato está construido alrededor de una despedida. Alguien llama porque quiere marcharse. Dice lo que necesita decir, intenta contener las lágrimas y finalmente termina la conversación.
En teoría, debía ser el último llamado.
Pero para Johnny Sotomayor terminó siendo todo lo contrario.
La canción acompañó su etapa como solista, quedó asociada al periodo que lo dio a conocer antes de Johnny y Susana y sobrevivió incluso después de que el nombre del dúo se convirtiera en el referente por el que varias generaciones terminaron reconociéndolo.
Décadas después, la grabación continúa disponible y permite regresar a una época en la que una llamada telefónica podía convertirse en una balada completa.
Y quizá esa sea su verdadera huella: una canción creada para contar un adiós que, en la memoria musical ecuatoriana, nunca terminó de despedirse.
Desde Huellas Musicales de ECURAICES reconocemos la trayectoria de Johnny Sotomayor y el lugar que “El último llamado” ocupa dentro de la memoria de la balada ecuatoriana.
Ficha musical
Tema: El último llamado
Intérprete: Johnny Sotomayor Villamar
Etapa: carrera como solista
Origen: adaptación de “L’ultima telefonata”
Obra original: “L’ultima telefonata”, interpretada por Pino Donaggio (1965)
Autores de la obra original: Pino Donaggio y Vito Pallavicini
Fecha atribuida a la grabación/edición de Johnny: 1975
Arreglos de la versión de Johnny: Héctor “Manito” Bonilla, según los créditos digitales actuales
Producción: Héctor Efraín Bonilla Chávez, según los créditos digitales actuales
Mayor repercusión como éxito solista: alrededor de 1977
Reportaje Huellas Musicales
Haz karaoke con Johnny
Hola.
Hola, soy yo.
Te llamo porque
quiero decirte que yo me marcho.
No sé, no sé a dónde.
Yo solo quiero irme lejos,
irme muy lejos de ti.
Rencor no te guardo por lo que me has hecho.
Aunque me vaya, te prometo pensar en ti,
en ti siempre,
cada momento de mi vida.
Saluda a los amigos
y busca una excusa.
Inventa cualquier cosa, tú que sabes mentir.
Saluda también a quien te robó de mí
y dile también que no volveré.
Quiero decirte… no sé, no sé qué cosa,
y creo que estoy llorando.
No, no hagas caso. Es solo, solo porque yo te amo,
solo porque yo te amo
y yo te amo.
Adiós. No sientas pena por mí.
Chao.
