Las personas mayores son más vulnerables al calor
Las altas temperaturas pueden afectar especialmente a las personas mayores. Durante los episodios de calor intenso es importante prestar especial atención a su estado, ya que con la edad puede disminuir la sensación de sed y aumentar la dificultad del organismo para regular la temperatura.
El riesgo puede ser mayor en quienes viven solos, tienen movilidad reducida, padecen enfermedades crónicas o toman determinados medicamentos.
Cambios que las familias deben vigilar
Más allá de la temperatura exterior, uno de los principales indicadores es cualquier cambio respecto al comportamiento habitual de la persona.
Entre las señales que conviene observar están:
- Debilidad o cansancio inusual.
- Mareos o dolor de cabeza.
- Náuseas.
- Somnolencia o cambios de comportamiento.
- Confusión.
- Sudoración excesiva.
- Piel muy caliente.
- Menor cantidad de orina o un cambio hacia una coloración más oscura, que puede ser una señal de deshidratación.
La sensación de sed también puede ser menos evidente en las personas mayores, por lo que no es recomendable esperar a que tengan sed para ofrecerles líquidos.
Precauciones adicionales durante los días de calor
Durante los días de calor, es importante que la persona tenga agua disponible y preste atención a su hidratación.
Las personas que toman medicamentos de forma habitual pueden consultar con su médico de cabecera sobre las precauciones que deben adoptar durante las jornadas de altas temperaturas. Los tratamientos no deben modificarse ni suspenderse por cuenta propia.
Mantener la vivienda fresca
Es importante reducir la exposición al calor y procurar que las personas mayores permanezcan en espacios frescos durante las horas de mayor temperatura.
En casa pueden ayudar medidas como mantener cerradas las persianas o cortinas durante las horas de más calor, ventilar cuando la temperatura exterior sea más baja y utilizar ventilación o aire acondicionado cuando esté disponible.
También es conveniente evitar esfuerzos físicos durante las horas más calurosas y utilizar ropa ligera y cómoda.
Especial atención a quienes viven solos
Las personas mayores que viven solas pueden tener más dificultades para detectar o comunicar que su estado está empeorando.
Durante los días de calor extremo, puede ser útil que familiares, vecinos o personas de confianza mantengan un contacto periódico con ellas, mediante una llamada o una visita, especialmente si presentan factores de riesgo.
Cuándo solicitar atención médica urgente
Algunas señales requieren atención médica urgente, como la confusión intensa, la pérdida del conocimiento o las convulsiones. También debe solicitarse ayuda si la persona presenta una temperatura corporal muy elevada, dificultad para beber o si su estado general empeora rápidamente.
Ante una situación grave, mientras llega la ayuda, se recomienda trasladar a la persona a un lugar fresco y reducir su exposición al calor.
Vigilar los pequeños cambios puede ser importante
Durante una jornada de temperaturas extremas, prestar atención al estado habitual de una persona mayor puede ayudar a detectar a tiempo una posible complicación.
Observar su comportamiento, hidratación y estado general puede ser especialmente importante cuando vive sola o presenta condiciones que aumentan su vulnerabilidad frente al calor.
También te puede interesar:
El clima extremo eleva el riesgo cardiovascular en adultos mayores
