Hay canciones que terminan formando parte de los recuerdos familiares. En Ecuador, «Mi viejo» es una de ellas. Su melodía ha acompañado homenajes, celebraciones del Día del Padre y momentos de nostalgia. Detrás de aquella interpretación estaba Piero, un cantautor cuya trayectoria fue mucho más allá de las baladas románticas y que también convirtió la música en una expresión de sus convicciones sociales.
Piero Antonio Franco De Benedictis, conocido artísticamente como Piero, falleció el miércoles 7 de octubre de 2026, a los 81 años, en Buenos Aires, Argentina. La noticia fue confirmada por sus familiares y allegados mediante un comunicado difundido en las redes sociales del artista.
El intérprete permanecía internado en el Hospital Italiano de Buenos Aires, donde atravesaba un delicado estado de salud. Sin embargo, hasta el momento su familia no ha comunicado oficialmente una causa específica de fallecimiento.
Su muerte cierra una trayectoria de más de seis décadas, durante las cuales publicó más de 25 discos, realizó miles de conciertos y recibió importantes reconocimientos internacionales. Sus canciones hablaron del amor, la familia, la infancia, la libertad y las desigualdades sociales.
Ecuador también formó parte de su historia. Su presencia en los escenarios nacionales está documentada desde la década de 1980 y, con el paso de los años, el artista llegó incluso a expresar su deseo de obtener la nacionalidad ecuatoriana.
De Italia a Argentina: la infancia y los primeros pasos de Piero
La historia de Piero comenzó el 19 de abril de 1945 en Galípoli, una localidad costera del sur de Italia, en la región de Apulia.
Cuando tenía apenas tres años, emigró a Argentina junto con su madre y su hermana para reunirse con su padre, Lino De Benedictis, quien se había establecido en Banfield, provincia de Buenos Aires.
Años después, la familia se trasladó a Allen, en la provincia de Río Negro. Allí transcurrió parte de su infancia y comenzó a desarrollar su interés por la música.
Durante su adolescencia ingresó en un seminario religioso. Aquella experiencia lo acercó al canto y a la formación musical, aunque finalmente decidió que su futuro no estaría en el sacerdocio.
A comienzos de la década de 1960 se trasladó a Buenos Aires para intentar abrirse camino como artista. En 1964 debutó en televisión, en el programa «Remates musicales», donde interpretó canciones melódicas italianas.
Sus primeros pasos respondían al estilo romántico de la época. Sin embargo, todavía estaba buscando una identidad musical propia.
El encuentro que transformó su carrera ocurrió en 1968, cuando conoció al poeta y periodista José Tcherkaski. Ambos comenzaron a trabajar juntos y desarrollaron una propuesta en la que las experiencias personales convivían con las preocupaciones sociales.
De aquella colaboración surgiría una de las canciones más reconocidas de la música latinoamericana.
«Mi viejo», la canción que convirtió los recuerdos familiares en música
En 1969, Piero publicó «Mi viejo», una composición que marcaría definitivamente su trayectoria.
El tema, creado junto con José Tcherkaski, habla del paso del tiempo, el envejecimiento y los sentimientos que unen a padres e hijos. Su fuerza está en la sencillez con la que retrata una relación familiar que muchas personas pueden reconocer como propia.
La canción también guarda una anécdota que Piero recordó con cariño y humor durante años. Cuando estuvo terminada, quiso mostrársela a su padre, Lino De Benedictis, quien entonces tenía 48 años. Fue hasta su casa, tomó la guitarra y comenzó a cantarla frente a él.
La reacción lo sorprendió. Su padre rompió en llanto, algo que Piero aseguró no haber visto nunca antes. Cuando terminó de cantar, Lino se levantó, se secó las lágrimas, limpió sus anteojos y, con su característico humor italiano, le reclamó por haberlo descrito como un hombre que ya caminaba lento. Entre la emoción y las risas, le respondió con una expresión subida de tono que el cantante recordaría durante toda su vida.
Aquel momento quedó grabado en la memoria de Piero. Lo que había comenzado como un homenaje familiar terminó convirtiéndose en una de las canciones más conocidas de su carrera, capaz de despertar sentimientos similares en personas de distintos países.
Su popularidad se extendió por el mundo de habla hispana. Según la Fundación Konex, «Mi viejo» llegó a contar con más de 500 versiones, una cifra que refleja su difusión internacional.
En Ecuador, la canción adquirió un lugar especial en los homenajes dedicados a los padres. Su interpretación continuó escuchándose durante décadas y se convirtió en una de las composiciones habitualmente asociadas a la celebración del Día del Padre.
Aunque fue su mayor éxito, Piero nunca quedó limitado a ese tema. También alcanzó reconocimiento con canciones como «Llegando, llegaste», «Si vos te vas», «Tengo la piel cansada de la tarde» y «De vez en cuando viene bien dormir».
La vida personal de Piero: sus matrimonios, sus hijos y una dolorosa pérdida
Detrás de los escenarios, Piero construyó una vida familiar que procuró mantener alejada de la exposición pública. A lo largo de su vida contrajo matrimonio en dos ocasiones y fue padre de cuatro hijos: Mariano, Juan, Giuliano y Fiorella.
Su primera esposa fue María Laura Lampreabe. De aquella relación nació Mariano, su primer hijo, cuya muerte a los 40 días de vida marcó profundamente su historia familiar.
Posteriormente nació Juan de Benedictis, quien siguió un camino vinculado al mundo artístico como músico y actor.
Juan mantuvo una relación con la actriz argentina Juana Viale, con quien tuvo a Ámbar de Benedictis, nieta del cantautor.
Tiempo después, Piero formó una nueva familia con Mariana Schettini, artista y docente vinculada al ámbito cultural. Con ella tuvo a Giuliano, nacido en 2002, y Fiorella, en 2003.
En sus últimos años, el matrimonio compartió su vida entre Buenos Aires y Córdoba, procurando conservar cierta privacidad frente a la atención mediática.
Fiorella, la menor de sus hijos, siguió la inclinación musical de su padre. Ambos llegaron a compartir conciertos, entrevistas y experiencias artísticas que permitieron conocer otra faceta del intérprete.
La joven también ha reconocido la influencia de Piero en sus primeros pasos como cantante y la importancia que tuvo para ella compartir escenario con él.
Esa relación artística llegó a Ecuador, donde padre e hija participaron juntos en actividades musicales durante los últimos años.

De las baladas románticas a las canciones de protesta
El éxito de «Mi viejo» abrió numerosas puertas, pero Piero comenzó a explorar una faceta musical diferente.
Durante la década de 1970, América Latina atravesaba un periodo de conflictos políticos, movimientos sociales y gobiernos militares. Aquellos acontecimientos también encontraron espacio en sus composiciones.
El cantautor incorporó mensajes relacionados con las desigualdades, el trabajo, la libertad y los problemas de los sectores populares. Así, sus canciones adquirieron una dimensión social que amplió su identidad artística.
De esta etapa surgieron temas como «Pedro Nadie», «Juan Boliche», «Coplas de mi país», «Los americanos» y «Para el pueblo lo que es del pueblo».
Esta última se convirtió en una de sus canciones de protesta más reconocidas. Su mensaje de reivindicación social encontró eco en una época marcada por la represión política y las demandas de transformación.
De esta manera, su música comenzó a reunir dos vertientes: las composiciones dedicadas a los sentimientos personales y aquellas que buscaban reflexionar sobre la realidad de su tiempo.
Sin embargo, el compromiso que expresaba en sus letras terminaría teniendo consecuencias en su propia vida.
El exilio de Piero durante la dictadura argentina
En 1976, tras el golpe militar en Argentina, Piero abandonó el país en medio de un clima de persecución y represión política.
El contenido social de sus canciones y sus posiciones públicas habían dificultado su actividad artística. Como otros músicos de la época, tuvo que continuar su vida lejos de los escenarios donde había construido su carrera.
Durante parte de su exilio vivió en España, donde se instaló en un antiguo molino y dedicó tiempo a actividades relacionadas con el cultivo y la vida rural.
Posteriormente desarrolló una estrecha relación con Colombia, país en el que continuó trabajando en proyectos musicales, culturales y sociales.
También obtuvo la nacionalidad colombiana, como reflejo de los vínculos personales y artísticos que había construido con ese país.
Su carrera estuvo relacionada con iniciativas dirigidas a la promoción de la paz, especialmente durante los años posteriores a su exilio.
A comienzos de la década de 1980 regresó a Argentina y retomó sus presentaciones. Su vuelta coincidió con una etapa de importantes transformaciones políticas y culturales.
En aquellos años publicó nuevos trabajos y volvió a encontrarse con el público argentino, sin abandonar las canciones que habían marcado sus comienzos.
Más de 25 discos: una carrera entre el amor, la protesta y la música infantil
La discografía de Piero permite recorrer las distintas etapas de su vida artística, desde las primeras baladas hasta las composiciones de contenido social y las propuestas dirigidas a los niños.
En 1969 apareció su primer álbum, «Piero», asociado al éxito de «Mi viejo». Posteriormente publicó trabajos que incorporaron canciones relacionadas con los problemas sociales y las experiencias de la gente común.
Durante los años setenta lanzó discos como «Coplas de mi país» (1972), «Para el pueblo lo que es del pueblo» (1973) y «Folklore a mi manera» (1975).
Ese mismo año apareció «Sinfonía inconclusa en la mar», una de las producciones más particulares de su carrera.
A diferencia de sus baladas y canciones de protesta, esta obra estaba dirigida especialmente al público infantil. A través de personajes marinos, humor y situaciones imaginativas, Piero desarrolló una propuesta musical que acompañaría sus espectáculos durante décadas.
Su catálogo continuó con «Y mi gente dónde va», «Calor humano», «Canto de la ternura» y «Un hombre común», trabajos vinculados a diferentes momentos de su trayectoria.
Durante los años ochenta también publicó «Qué generosa sos, mi tierra» (1984), «El regalao» (1985), «Las galaxias nos miran» (1986) y «A pesar de los pesares» (1989).
Además, compartió proyectos con otros intérpretes latinoamericanos, entre ellos Marilina Ross, Juan Carlos Baglietto y el cantautor cubano Pablo Milanés, con quien grabó un trabajo en directo en Colombia.
Durante las décadas siguientes mantuvo su actividad artística con nuevas grabaciones, conciertos y espectáculos que recuperaban diferentes momentos de su repertorio.
Según la Fundación Konex, publicó más de 25 discos y realizó más de 4.000 conciertos a lo largo de su carrera.
Los premios y reconocimientos de Piero
El reconocimiento a Piero comenzó durante sus primeros años como cantante.
En 1969 ganó el Festival Buenos Aires de la Canción y, al año siguiente, obtuvo el primer lugar en el Festival Internacional de la Canción de Río de Janeiro, Brasil.
Ambos triunfos contribuyeron a impulsar su carrera fuera de Argentina, cuando los festivales internacionales eran importantes espacios de difusión para los artistas latinoamericanos.
En 1985 recibió el Diploma al Mérito de los Premios Konex en la categoría Baladista, una distinción por su contribución a la música popular argentina.
Uno de sus reconocimientos más importantes llegó en 2016, cuando la Academia Latina de la Grabación le concedió el Premio a la Excelencia Musical.
Este galardón especial de los Latin Grammy reconoce a intérpretes que realizaron contribuciones creativas sobresalientes durante sus carreras.
En aquella edición también fueron distinguidos Ricardo Montaner, Eugenia León, Ednita Nazario y El Consorcio.
A estos premios se sumaron la difusión internacional de sus composiciones y su participación en proyectos culturales y solidarios.
La música como compromiso con la infancia y la paz
Las preocupaciones sociales que aparecían en sus canciones también tuvieron expresión fuera de los escenarios.
Piero impulsó la Fundación Buenas Ondas, orientada a desarrollar iniciativas relacionadas con la infancia, la educación y la solidaridad.
A través de este proyecto promovió actividades dirigidas a niños y adolescentes, especialmente en comunidades que enfrentaban dificultades sociales.
Su relación con Colombia también estuvo vinculada a iniciativas relacionadas con la convivencia y la promoción de la paz.
Además de su trabajo musical, desempeñó funciones públicas en Argentina, donde ejerció como secretario de Cultura de la provincia de Buenos Aires durante la gobernación de Eduardo Duhalde.
Estas experiencias formaron parte de una trayectoria en la que el artista buscó mantener una conexión entre sus composiciones y las causas que defendía.
Piero en Ecuador: una relación que se remonta a la década de 1980
Ecuador ocupó un lugar dentro del recorrido latinoamericano de Piero. Su relación artística con el país se extendió durante varias décadas e incluyó conciertos, actividades culturales y encuentros con el público.
Uno de los registros históricos más antiguos identificados corresponde al 2 de noviembre de 1985, cuando figura una presentación del cantautor en el Coliseo Voltaire Paladines Polo de Guayaquil.
Aunque no existe suficiente documentación para afirmar que aquella fue su primera visita a Ecuador, el registro permite situar su presencia en escenarios nacionales, al menos, desde mediados de los años ochenta.
Uno de los momentos más destacados de su paso por el país llegó en junio de 1996, cuando participó en «Todas las voces todas», un encuentro musical que reunió en Quito a importantes exponentes de la canción latinoamericana.
El festival se celebró los días 7, 8 y 9 de junio en el Coliseo General Rumiñahui, como parte de una iniciativa impulsada por el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín para apoyar la construcción de la Capilla del Hombre.
Durante aquellas jornadas compartió escenario con figuras como Mercedes Sosa, Silvio Rodríguez, Joaquín Sabina, León Gieco, Víctor Heredia, Fito Páez y Luis Eduardo Aute, entre otros artistas.
En su participación, Piero interpretó canciones como «Llegando, llegaste», «Juan Boliche», «Pedro Nadie» y «Mi viejo». Además, presentó una composición inédita dedicada al pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, uno de los impulsores del encuentro.
Aquella actuación quedó registrada en imágenes que permiten recordar su presencia en uno de los encuentros musicales más significativos realizados en Ecuador durante la década de 1990.
Su vínculo con Ecuador continuó durante los años siguientes. En junio de 2007 expresó públicamente su deseo de obtener la nacionalidad ecuatoriana, durante una visita a Quito relacionada con actividades por el Día Internacional del Niño.
El artista manifestó entonces su cercanía con el país y su interés por colaborar en proyectos dirigidos a la infancia. Aquellas declaraciones reflejaron una relación que iba más allá de sus compromisos artísticos.
Los conciertos de 2008 y sus encuentros con el público ecuatoriano
En noviembre de 2008, Piero regresó a Ecuador como parte de la campaña «Sonríe Ecuador, somos gente amable», promovida por la Vicepresidencia de la República.
Durante aquella visita participó en presentaciones en Ibarra y Portoviejo. Posteriormente, el 9 de noviembre, actuó en la explanada del Centro Cívico de Guayaquil.
En Ibarra, su actuación reunió a cerca de mil asistentes en el Coliseo Luis Leoro Franco. Durante más de una hora y media interpretó algunas de sus canciones conocidas, entre ellas «Si vos te vas», «Llegando, llegaste» y «Los americanos».
En Guayaquil presentó su espectáculo «Sinfonía inconclusa en la mar», una propuesta dirigida al público infantil.
Durante aquella visita, Piero compartió sus planes para conmemorar los 40 años de «Mi viejo» y manifestó su intención de incluir nuevamente a Ecuador entre sus futuras presentaciones.
También comentó que preparaba nuevas composiciones y reiteró su deseo de obtener la nacionalidad ecuatoriana.
Sus últimos conciertos en Ecuador junto con Fiorella
Muchos años después, Piero continuó incluyendo a Ecuador dentro de su agenda artística.
En abril de 2023 tenía previsto realizar la gira «Vientos de cambios y esperanzas», con presentaciones anunciadas en Cuenca, Quito y Guayaquil. Sin embargo, una complicación respiratoria obligó a suspender aquellas actuaciones.
Tras recuperarse, retomó progresivamente sus actividades musicales y volvió a anunciar espectáculos en territorio ecuatoriano.
En 2024 regresó al país. Entre sus compromisos figuraban una presentación en el Teatro San Gabriel de Quito, prevista para el 29 de mayo, y un concierto en el Teatro Centro de Arte de Guayaquil, anunciado para el 15 de junio, con motivo del Día del Padre.
La visita a Guayaquil tuvo un significado familiar especial, porque el cantautor llegó acompañado de su hija Fiorella De Benedictis, quien también había comenzado a desarrollar su carrera musical.
Ambos compartieron entrevistas y actividades relacionadas con el espectáculo. Para Fiorella, aquella era su primera visita a la ciudad.
Durante su estancia en Guayaquil, Piero habló públicamente sobre las complicaciones de salud que había enfrentado y su deseo de continuar cantando mientras sus condiciones físicas se lo permitieran.
La presencia de padre e hija ofreció una imagen distinta del artista, que ya no solamente recordaba sus grandes éxitos, sino que compartía con su familia la actividad que había definido su vida.
Los últimos años de Piero y su despedida en Buenos Aires
En sus últimos años, Piero continuó vinculado a la música, aunque los problemas de salud comenzaron a limitar su actividad.
Después de recuperarse de las complicaciones respiratorias que afectaron su agenda en 2023, retomó las presentaciones y continuó compartiendo escenarios con su hija Fiorella.
Todavía en abril de 2026 participó en actividades musicales en Colombia relacionadas con «Sinfonía inconclusa en la mar». Su cumpleaños número 81 coincidió con una presentación en Bogotá.
Sin embargo, durante sus últimos días su estado de salud se agravó y permaneció internado en el Hospital Italiano de Buenos Aires.
El miércoles 7 de octubre, sus familiares y allegados comunicaron su fallecimiento.
La noticia provocó expresiones de pesar en el ámbito cultural y musical latinoamericano, donde el artista había desarrollado buena parte de su trayectoria.
Sus familiares anunciaron que el velatorio se realizaría el jueves 8 de octubre, de 12:30 a 20:00, en la Sala Velatoria Lázaro Costa, ubicada en O’Higgins 2842, Buenos Aires.
Para el viernes 9 de octubre está previsto el traslado de sus restos al Cementerio de la Recoleta. El cortejo partirá a las 11:00 y su llegada está programada para las 11:30.
El legado musical de Piero: mucho más que «Mi viejo»
La historia artística de Piero estuvo marcada por distintas etapas. Fue el intérprete de una de las canciones más reconocidas dedicadas a los padres, pero también un músico que abordó las desigualdades sociales, atravesó el exilio y promovió proyectos destinados a la infancia.
Su repertorio permite recorrer diferentes facetas de su trayectoria: la sensibilidad familiar de «Mi viejo», la crítica social de «Para el pueblo lo que es del pueblo» y la imaginación infantil de «Sinfonía inconclusa en la mar».
También deja una extensa discografía, premios internacionales y una relación con América Latina que mantuvo durante más de seis décadas.
En Ecuador, sus conciertos y actividades culturales dejaron constancia de una presencia artística que se extendió desde los años ochenta hasta las presentaciones de su última etapa.
Con su fallecimiento, la música latinoamericana pierde a una de las voces que combinaron las canciones sentimentales con la reflexión social.
Y entre las distintas composiciones que dejó, «Mi viejo» conserva un significado particular: una canción sobre el paso del tiempo que terminó acompañando buena parte de la vida de su propio intérprete.
