El volcán Pululahua se ubica en la Cordillera Occidental de los Andes, en la provincia de Pichincha, a unos 20 kilómetros al norte de Quito. Este complejo volcánico es considerado uno de los más importantes del país por su riqueza geológica, su biodiversidad y su valor histórico.
A diferencia de volcanes emblemáticos como el Volcán Cotopaxi, el Pululahua no posee una forma cónica tradicional. En cambio, está compuesto por 16 domos de lava distribuidos en una superficie aproximada de 40 kilómetros cuadrados. Además, cuenta con una gran caldera habitada que tiene entre 3 y 4 kilómetros de diámetro y una longitud aproximada de 9,7 kilómetros.
El punto más alto del complejo corresponde a la loma Sincholahua, que alcanza los 3.356 metros sobre el nivel del mar. Asimismo, el volcán se encuentra cerca de las poblaciones de San Antonio de Pichincha, Calacalí y Pomasqui, prácticamente sobre la línea ecuatorial.
El Pululahua forma parte de la Reserva Geobotánica Pululahua, un área protegida reconocida por su diversidad de flora y fauna. Gracias a sus condiciones climáticas y geográficas, el sector alberga especies vegetales nativas, aves andinas y varios ecosistemas de montaña que atraen a turistas y científicos.
Los estudios geológicos señalan que la historia eruptiva del Pululahua se divide en dos grandes periodos: el Pre-Holoceno y el Holoceno. Durante el primero, entre hace 20 mil y 12 mil años, se formaron distintos domos de lava. Posteriormente, durante el Holoceno, ocurrieron al menos seis erupciones explosivas que dieron origen a la gran depresión volcánica visible en la actualidad.
Una de las erupciones más importantes ocurrió alrededor del año 467 a. C. En ese periodo, el Pululahua expulsó grandes cantidades de ceniza volcánica sobre amplias zonas del occidente ecuatoriano. Como consecuencia, las culturas Chorrera y Cotocollao resultaron gravemente afectadas, provocando desplazamientos humanos y cambios en sus actividades agrícolas y sociales.
Más tarde, entre 2.400 y 2.200 años antes del presente, nuevos domos de lava se formaron dentro de la caldera. Desde entonces, el volcán no ha registrado nuevas erupciones. Sin embargo, especialistas del Instituto Geofísico mantienen un monitoreo constante debido a su actividad hidrotermal y sísmica.
En 1966, el Estado ecuatoriano declaró la zona como Parque Nacional. Posteriormente, en 1978, recibió la categoría de Reserva Geobotánica por su importancia científica, natural y turística. Actualmente, el Pululahua es uno de los pocos volcanes habitados del mundo y uno de los principales atractivos naturales de Pichincha.
Además de su relevancia geológica, el sector ofrece senderos, miradores y espacios ideales para el turismo ecológico y la fotografía de paisajes. Por ello, cada año recibe a visitantes nacionales y extranjeros interesados en conocer uno de los escenarios volcánicos más singulares de Ecuador.



