Una investigación internacional reveló que el cambio climático provocado por la actividad humana aceleró el retroceso del glaciar Pine Island, uno de los más importantes de la Antártida Occidental y considerado entre los principales contribuyentes al aumento del nivel del mar.
Un hallazgo sin precedentes
Científicos del King’s College de Londres y del British Antarctic Survey lideraron el estudio, cuyos resultados fueron difundidos en la revista científica The Cryosphere. La investigación constituye la primera evidencia que atribuye de forma directa el retroceso de un gran glaciar antártico a las emisiones generadas por actividades humanas.
Los investigadores determinaron que los gases de efecto invernadero incrementaron entre un 18 % y un 20 % el retroceso del glaciar desde la década de 1940. Como consecuencia, la masa de hielo se desplazó varios kilómetros más hacia el interior, un avance que no habría ocurrido con la misma magnitud sin la influencia del calentamiento global.
El calentamiento del océano aceleró la pérdida de hielo
El doctor Alex Bradley, autor principal del estudio e investigador del Departamento de Geografía del King’s College de Londres, explicó que el retroceso registrado durante la era industrial difícilmente habría alcanzado esa magnitud sin la acción humana.
El investigador señaló que el calentamiento sostenido del océano, desde mediados del siglo XX, impulsó la pérdida de hielo del glaciar Pine Island.

La investigación también representa un avance en los estudios de atribución climática. Hasta ahora, estos análisis se centraban principalmente en olas de calor, inundaciones y glaciares de montaña.
Impacto global del cambio climático
La modeladora de capas de hielo del British Antarctic Survey, Mira Adhikari, afirmó que los resultados fortalecen la evidencia sobre los efectos del cambio climático incluso en las regiones más remotas del planeta.
También advirtió que los cambios en la Antártida generan consecuencias globales. Entre ellas destaca el aumento del nivel del mar, un fenómeno que afecta a comunidades costeras de distintas regiones del mundo.
Modelos muestran la influencia humana
Para realizar la investigación, el equipo utilizó modelos numéricos que recrean el comportamiento del glaciar bajo distintos escenarios climáticos. Las simulaciones compararon un escenario con calentamiento global y otro sin influencia humana.
Los resultados indican que, para 2015, el glaciar habría retrocedido cerca de cuatro kilómetros menos sin las emisiones antropogénicas. Esa diferencia representa casi una quinta parte del retroceso total registrado.
Las emisiones seguirán afectando durante siglos
Las proyecciones indican que el glaciar podría estabilizarse temporalmente hacia finales de este siglo, al encontrar una elevación del lecho rocoso.
Sin embargo, los investigadores advierten que esa estabilidad sería temporal. Si el calentamiento global continúa, el retroceso volvería a acelerarse durante el siglo XXII.
¿Por qué importa para Ecuador?
Aunque el glaciar Pine Island se encuentra en la Antártida, su retroceso forma parte de un problema global: el aumento del nivel del mar. Este fenómeno no se limita a las regiones polares y representa un desafío para países con zonas costeras, como Ecuador.
En el caso ecuatoriano, el ascenso del nivel del mar puede incrementar el riesgo de inundaciones costeras, erosión de playas, afectación de manglares y presión sobre comunidades asentadas cerca del borde marino. Galápagos, por su condición insular y su alta sensibilidad ecológica, también forma parte de los territorios que requieren atención frente a estos cambios.
Por eso, aunque la investigación se concentra en la Antártida Occidental, sus hallazgos ayudan a entender cómo las emisiones humanas pueden desencadenar efectos que conectan regiones lejanas del planeta con realidades cercanas para Ecuador. El equipo concluye que las emisiones actuales seguirán influyendo en la pérdida de hielo de la Antártida durante siglos, debido a la lenta respuesta de las capas de hielo.
